Tienes una idea de app: por qué necesitas un MVP (y no la app entera)
Tienes una idea. Llevas semanas dándole vueltas. Sabes exactamente lo que quieres: una plataforma con registro de usuarios, panel de administración, pagos integrados, notificaciones, un diseño impecable y al menos veinte funcionalidades que has ido apuntando en una lista.
El problema no es la idea. El problema es querer construirlo todo de golpe.
#Lo que vemos una y otra vez
Nos llegan emprendedores y empresas con una idea clara. Han pensado mucho en el producto, tienen una visión completa y quieren pasar directamente a construirlo. Todo.
Pero cuando hacemos números, la conversación cambia:
- Desarrollar la app completa lleva 6-12 meses
- El presupuesto se mueve entre 30.000 y 80.000 euros dependiendo de la complejidad
- Y lo más importante: todavía no saben si alguien va a pagar por eso
Invertir ese dinero y ese tiempo sin haber validado la idea es una apuesta. Y una apuesta cara.
#Qué es un MVP (sin rodeos)
MVP significa Producto Mínimo Viable. En la práctica es esto: la versión más simple de tu producto que permite a usuarios reales probarlo y darte feedback.
No es un prototipo. No es una demo. Es un producto funcional, pero reducido a lo esencial.
Si tu idea es una plataforma de reservas, el MVP no necesita un sistema de reseñas, ni un programa de fidelización, ni integración con cinco pasarelas de pago. Necesita que un usuario pueda hacer una reserva y que tú puedas gestionarla. Punto.
#Por qué lanzar lo mínimo primero
Porque las ideas cambian cuando tocan la realidad.
Puedes pasar meses diseñando funcionalidades que luego nadie usa. O descubrir que los usuarios necesitan algo que ni habías pensado. Eso solo lo sabes cuando gente real usa tu producto.
Con un MVP:
- Lanzas en semanas, no en meses. Pasas de tener una idea en la cabeza a tener un producto en las manos de usuarios reales.
- Inviertes una fracción. En lugar de comprometer todo el presupuesto, empiezas con lo justo para validar.
- Aprendes antes de escalar. Cada usuario que prueba tu MVP te da información que ningún estudio de mercado puede darte.
- Reduces el riesgo. Si la idea no funciona como esperabas, has perdido semanas y no años.
#Qué incluye un MVP (y qué no)
Esto depende de cada proyecto, pero la lógica es siempre la misma: incluir solo lo que necesitas para validar tu hipótesis principal.
Sí incluye:
- La funcionalidad core que resuelve el problema principal
- Un diseño limpio y funcional (no tiene que ser perfecto, pero tiene que ser profesional)
- Autenticación de usuarios si el producto lo requiere
- Lo mínimo para que alguien lo use de verdad
No incluye (todavía):
- Todas las funcionalidades que has imaginado
- Integraciones complejas con terceros
- Panel de administración avanzado
- Funcionalidades "nice to have" que no son críticas
La trampa más común es pensar que "sin esta función el producto no tiene sentido". En la mayoría de los casos, sí lo tiene. La versión 1.0 no tiene que ser la versión final. Tiene que ser la versión que te permite aprender.
#Cuánto cuesta realmente
La gente tiene dos ideas equivocadas sobre cuánto cuesta un producto digital:
- Unos piensan que por 2.000 euros se hace una app
- Otros asumen que cualquier cosa son 50.000 euros
La realidad depende del proyecto, pero un MVP bien definido suele moverse entre 5.000 y 15.000 euros. Es una fracción del coste de la app completa, y ese es el punto: la inversión inicial tiene que ser proporcional al riesgo. Estás validando una idea, no construyendo el producto definitivo.
Una vez que el MVP está en manos de usuarios y tienes datos reales, puedes decidir con criterio dónde invertir más. Sin tirar dinero en funcionalidades que nadie pidió.
#El error más caro
No es equivocarte con el MVP. Es construir la app entera sin validar.
Hemos visto proyectos que llegaron a nosotros después de haber gastado meses y decenas de miles de euros en un producto que nunca llegó a tener usuarios. No porque la idea fuera mala, sino porque se construyó todo antes de comprobar si alguien lo necesitaba.
Un MVP no es hacer las cosas a medias. Es hacer las cosas en orden.
#Un ejemplo real
Un cliente llegó con la idea de una plataforma de reservas para espacios de coworking. Su lista inicial tenía más de quince funcionalidades: reseñas, programa de puntos, chat interno, integración con Google Calendar, pagos con tres pasarelas distintas.
Le ayudamos a reducir el MVP a lo esencial: un catálogo de espacios, reserva con fecha y hora, y pago con Stripe. Lo lanzamos en cinco semanas. En el primer mes descubrió que el 80% de sus usuarios reservaban desde el móvil (algo que no había priorizado) y que nadie echaba de menos el chat interno. Con esos datos, la siguiente inversión fue a mejorar la experiencia móvil, no a construir funcionalidades que nadie pedía.
¿Tienes una idea de producto digital y no sabes por dónde empezar? Cuéntanos tu idea y te ayudamos a definir un MVP que puedas lanzar rápido y sin arriesgar más de lo necesario.