Dirección técnica

Un responsable de tecnología sin contratarlo.

Decidimos qué se construye, lo construimos y respondemos cuando algo falla. Por meses, no por proyecto.

Cuota desde 3.000 €/mes

La mayoría de las empresas con las que trabajamos no necesitaban un proyecto: necesitaban a alguien que se hiciera cargo. Que decidiera qué construir y en qué orden, que lo construyera, y que siguiera ahí seis meses después, cuando aparece el problema que nadie había previsto.

Eso no se compra por encargos. Un proveedor que entra y sale nunca llega a conocer tu sistema lo suficiente para tomar buenas decisiones, y cada encargo nuevo empieza otra vez desde cero. Por eso esto va por meses.

Cuándo tiene sentido

Si te reconoces en alguna, hablemos

  • Tu empresa depende del software y nadie responde por él

    Tenéis herramientas, proveedores y cosas montadas a lo largo de los años, pero dentro de la empresa no hay nadie que sepa si aquello aguanta ni qué hay que hacer a continuación.

  • Tienes producto y no tienes quien lo dirija

    Alguien construye, pero nadie decide qué se construye ni en qué orden. Las decisiones técnicas las acaba tomando quien está más cerca del teclado.

  • Contratar a un CTO no sale

    Un responsable técnico en plantilla cuesta lo que cuesta, y probablemente no tengas trabajo para uno a jornada completa todavía.

  • Dependes de un proveedor que no te explica nada

    Pagas facturas de desarrollo y no sabes si lo que se está construyendo es lo correcto ni si va a aguantar.

  • Cada proyecto empieza de cero

    Contratas por encargos sueltos, y cada uno lo coge alguien que no conoce lo anterior. Nadie acumula contexto de tu sistema.

Qué incluye

Lo que entra en la cuota

  • Las decisiones de arquitectura, y el porqué de cada una por escrito
  • Desarrollo continuo, con prioridades acordadas contigo
  • Un interlocutor fijo que conoce tu sistema y responde por él
  • Informe cada semana: qué se ha hecho, qué se ha complicado y qué costará más
  • Coordinación con tus proveedores y con tu equipo, si los hay
  • IA aplicada donde resuelve algo, y dicho claro cuando no resuelve nada

Quién trabaja así con nosotros

El mismo encargo, en sitios que no se parecen

Una escuela de español con alumnos de todo el mundo, donde llevamos la capa digital completa desde marzo de 2026. Una plataforma de comparación financiera, desde octubre de 2025, donde dirigimos el desarrollo entero del producto. Y una plataforma de gestión para el sector de las renovables.

No se parecen en nada y el encargo es el mismo: hacerse cargo de la tecnología y responder por ella. Los nombres no están porque solo publicamos un cliente cuando nos autoriza por escrito qué se cuenta de él. Si quieres hablar con alguno, lo preguntamos y te lo decimos.

Ver los casos publicados

Cómo empieza

Primero entender, después construir

Nadie puede dirigir lo que no conoce. Las primeras semanas son de escuchar, y de ahí sale el plan.

  1. Entender antes de tocar

    Las primeras semanas son para conocer tu operación, tu sistema y tu equipo. De ahí sale un plan de prioridades, no una lista de tareas.

  2. Trabajo continuo

    Se avanza por prioridades acordadas, no por encargos sueltos. Lo que cambia de una semana a otra lo sabes esa semana, no al final.

  3. Revisión periódica

    Cada cierto tiempo miramos si el alcance sigue teniendo sentido. Si hace falta más equipo, se dice; si hace falta menos, también.

Preguntas

Lo que nos preguntan antes de empezar

¿En qué se diferencia de contratar un desarrollo?

Un desarrollo tiene principio y final: se entrega y se acaba. La dirección técnica es continua, y lo que se compra no son horas de programación sino que alguien decida qué construir, lo construya y responda por ello a lo largo del tiempo.

¿Cuánto dura el compromiso?

Trabajamos por meses, con un mínimo inicial que acordamos según el proyecto —lo habitual son tres o seis meses, porque antes de eso no da tiempo ni a entender bien tu operación— y después con preaviso por ambas partes.

¿Y si un día queremos dejarlo?

Se avisa con un mes y se acabó. Antes de irnos dejamos por escrito cómo está montado todo y en qué estado queda cada cosa, para que quien entre después no empiece de cero. No trabajamos atando a nadie: si te quedas es porque te compensa.

¿De quién es lo que construís?

Tuyo, íntegramente y documentado, desde el primer día. El código, la infraestructura y los accesos están a tu nombre, no al nuestro.

¿Sustituye a mi equipo técnico?

No: lo dirige, o trabaja con él. Si ya tienes desarrolladores, la dirección técnica es quien decide el rumbo y responde por las decisiones. Si no tienes a nadie, además construimos nosotros.

¿Por qué desde 3.000 €/mes?

Porque por debajo de esa cifra la dedicación es tan pequeña que no da para conocer un sistema, y entonces no es dirección técnica: son horas sueltas. El precio final depende de la dedicación que necesite tu proyecto.

¿Y si algo se rompe un viernes por la tarde?

Lo urgente se atiende antes que lo planificado, y esa es media ventaja de tener a alguien fijo: no hay que explicarle el sistema desde cero cada vez. El tiempo de respuesta al que nos comprometemos lo acordamos contigo al empezar, según cuánto dependa tu negocio del software.

¿Y si solo necesito una cosa concreta?

Entonces esto no es lo tuyo, y te lo diremos. Para eso están las otras formas de trabajar con nosotros: producto a medida, desarrollo web, automatización y rescate de proyectos. Cuéntanos qué necesitas y te decimos cuál encaja.

¿Te hace falta alguien que se haga cargo?

Cuéntanos qué tienes montado y qué te está costando. Si vemos que lo tuyo es un trabajo concreto y no una dirección continua, te lo diremos.

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