·6 min de lectura

Cuánto cuesta una web en 2026 (rangos reales)

Es la primera pregunta que nos hace cualquier empresa que contacta con nosotros. Y la respuesta siempre empieza igual: depende.

No porque queramos ser ambiguos. Sino porque una web puede costar 1.500 euros o 40.000. Y ambas cifras pueden ser perfectamente razonables dependiendo de lo que necesites.

El problema es que la mayoría de empresas no tienen ninguna referencia. Buscan en Google, ven desde 99 euros al mes hasta presupuestos de seis cifras, y se quedan igual. Así que vamos a poner números reales sobre la mesa.

#Los cuatro tipos de web (y sus rangos)

No todas las webs son iguales. El precio depende sobre todo de qué tipo de web necesitas, cuánto contenido tiene y qué funcionalidad requiere. Estos son los rangos que manejamos en 2026 para proyectos reales.

#Landing page o web de una página

Rango: 1.500 – 4.000 €

Una sola página con toda la información relevante: qué haces, para quién, por qué elegirte y cómo contactar. Sin secciones internas, sin blog, sin complejidad.

Es la opción más habitual para profesionales independientes, lanzamientos de producto o empresas que necesitan presencia online rápida y efectiva.

Una landing bien hecha convierte mejor que muchas webs de 20 páginas. Porque obliga a ir al grano.

#Web corporativa

Rango: 4.000 – 12.000 €

La web estándar de una empresa: página de inicio, servicios, sobre nosotros, contacto, quizá un blog. Entre 5 y 15 páginas con diseño profesional, adaptada a móvil y optimizada para aparecer en Google.

Es lo que necesita la mayoría de PYMEs. Un sitio que transmita confianza, explique bien lo que hacéis y facilite que os contacten.

El precio varía según el número de páginas, si hay que crear el contenido desde cero, si necesita integración con herramientas externas (CRM, email marketing, chat) y el nivel de personalización del diseño.

#Tienda online (ecommerce)

Rango: 6.000 – 25.000 €

Una tienda con catálogo de productos, carrito, pasarela de pago y gestión de pedidos. Puede ser desde una tienda pequeña con 30 productos hasta un catálogo complejo con variantes, filtros avanzados e integración con sistemas de facturación o logística.

Los factores que más afectan al precio son el número de productos, las pasarelas de pago, la conexión con sistemas de inventario y si necesitas funcionalidades específicas como suscripciones, productos configurables o marketplaces.

Una tienda de 50 productos con pagos por Stripe o PayPal no es lo mismo que un ecommerce B2B con 1.200 referencias, precios por volumen y conexión con un ERP.

#Aplicación web o plataforma

Rango: 12.000 – 50.000+ €

Aquí entramos en desarrollo de producto: un panel de gestión, una plataforma con usuarios y roles, un SaaS, una herramienta interna. Cualquier cosa que vaya más allá de mostrar información y requiera lógica de negocio.

El rango es amplio porque los proyectos también lo son. Un MVP funcional puede estar en 12.000- 20.000 euros. Una plataforma completa con múltiples funcionalidades puede superar los 50.000.

Si estás pensando en lanzar un producto digital, lo más inteligente es empezar por un MVP que valide la idea antes de invertir en la versión completa.

#Qué incluye (y qué no) un presupuesto serio

Cuando comparas presupuestos, no compares solo el número final. Compara lo que incluye cada uno.

Lo que debería incluir siempre:

  • Diseño personalizado (no una plantilla sin adaptar)
  • Desarrollo responsive (que se vea bien en móvil y tablet)
  • Optimización básica de velocidad y SEO
  • Formulario de contacto funcional
  • Certificado SSL (el candado HTTPS)
  • Formación para que puedas actualizar el contenido

Lo que a menudo se cobra aparte:

  • Creación de contenido (textos, fotos, vídeos)
  • Posicionamiento SEO avanzado
  • Mantenimiento mensual y hosting
  • Integraciones con herramientas externas
  • Traducciones a otros idiomas

Si un presupuesto no especifica qué incluye cada línea, pide que lo desglose. Es la única forma de comparar de verdad.

#Qué hace que el precio suba

Hay cinco factores que disparan un presupuesto. No son buenos ni malos, pero hay que ser consciente de ellos:

1. Contenido desde cero. Si no tienes textos, fotos ni estructura de la información, alguien tiene que crearlos. Eso puede añadir entre 1.000 y 5.000 euros al proyecto dependiendo del volumen.

2. Diseño muy personalizado. Una web con diseño a medida, animaciones elaboradas y una identidad visual trabajada lleva más horas que adaptar un diseño limpio sobre una estructura probada.

3. Funcionalidades específicas. Calculadoras de presupuesto, reservas online, áreas privadas para clientes, integración con CRM. Cada funcionalidad añade complejidad y horas de desarrollo.

4. Integraciones con sistemas existentes. Conectar la web con un ERP, un sistema de facturación o un software de gestión requiere trabajo técnico que depende mucho de la calidad de esos sistemas.

5. Urgencia. Necesitar la web en dos semanas en lugar de dos meses limita la planificación y tiene un coste.

#La trampa del "presupuesto barato"

Nos encontramos esto constantemente. Una empresa pide tres presupuestos, elige el más barato y seis meses después nos contacta para arreglar lo que salió mal.

Las webs baratas no son baratas. Son webs a las que les falta algo. A veces es el diseño, a veces es el rendimiento, a veces es que no hay nadie al otro lado cuando necesitas un cambio.

No decimos que haya que gastar más por gastar. Decimos que hay que entender qué estás comprando. Si alguien te ofrece una web corporativa por 800 euros, pregúntate qué está recortando para llegar a ese precio.

#Cómo saber qué necesitas realmente

Antes de pedir presupuestos, responde a estas cuatro preguntas:

  1. ¿Qué objetivo tiene la web? No es lo mismo una web para que te encuentren en Google que una tienda para vender producto. El objetivo define el tipo de web.

  2. ¿Tienes el contenido? Si ya tienes textos, fotos y logotipo, el presupuesto baja. Si hay que crear todo, sube.

  3. ¿Necesitas funcionalidades especiales? Reservas, pagos, área de clientes, integración con sistemas. Cada funcionalidad tiene un coste.

  4. ¿Quién va a mantener la web después? Una web no es un proyecto que se termina y se olvida. Necesita actualizaciones, contenido nuevo y mantenimiento técnico.

Con eso claro, cualquier profesional puede darte un presupuesto realista y desglosado.


¿Quieres saber cuánto costaría tu web? Cuéntanos qué necesitas y te damos un presupuesto detallado sin compromiso.

Hablemos de tu proyecto →

Artículos relacionados

Usamos cookies analíticas para mejorar tu experiencia. Política de cookies