Qué preguntar antes de contratar a alguien para tu web o app
Cada semana hablamos con empresas que vienen de una mala experiencia. Contrataron a alguien para su web o su app, pagaron, y el resultado no fue lo que esperaban. A veces el proyecto se alargó meses. A veces lo que recibieron no se parecía a lo que habían pedido. Y a veces, simplemente, el proveedor desapareció.
El problema casi nunca es que eligieran mal a propósito. Es que no sabían qué preguntar.
#Las preguntas que importan
No hace falta ser técnico para hacer las preguntas correctas. Solo hay que saber dónde suelen estar los problemas. Estos son los puntos que deberías cubrir antes de firmar nada.
#¿Qué incluye el presupuesto exactamente?
Es la pregunta más importante y la que menos gente hace con detalle. Un presupuesto que dice "web corporativa: 5.000 euros" no te dice nada. ¿Incluye el diseño o es una plantilla? ¿Quién escribe los textos? ¿Está incluido el hosting del primer año? ¿Y el certificado de seguridad? ¿Cuántas revisiones de diseño puedes pedir?
Si el presupuesto no desglosa cada línea, pide que lo haga. Es la única forma de comparar propuestas de forma justa. Y si alguien se resiste a desglosarlo, eso ya es información.
#¿Quién va a trabajar en mi proyecto?
Muchas agencias venden con un equipo sénior y ejecutan con perfiles junior o subcontratados. No es que sea ilegal, pero tienes derecho a saber quién va a estar al otro lado.
Pregunta directamente: ¿Quién diseña? ¿Quién programa? ¿Voy a tener una persona de contacto fija? ¿Subcontratáis alguna parte?
No se trata de desconfiar. Se trata de saber con quién trabajas. Un freelance que hace todo él mismo puede ser mejor opción que una agencia que subcontrata a tres personas diferentes.
#¿Puedo ver proyectos similares al mío?
El portfolio es importante, pero lo que de verdad necesitas ver son proyectos parecidos al tuyo en alcance y tipo. Si necesitas una tienda online y solo te enseñan blogs y landings, no sabes si tienen experiencia con lo que tú necesitas.
Pide además que te enseñen los proyectos funcionando, no solo capturas. Una web puede quedar preciosa en un mockup y funcionar mal en la realidad.
#¿Qué pasa después de la entrega?
Esta es la pregunta que nadie hace y que más dolores de cabeza causa. El día que la web está lista no es el final. Es el principio. Van a aparecer cambios, errores, actualizaciones de seguridad y necesidades nuevas.
¿Hay soporte incluido? ¿Durante cuánto tiempo? ¿Cuánto cuesta el mantenimiento mensual? ¿Qué pasa si necesitas un cambio pequeño tres meses después?
Hemos visto empresas que terminan su web y se quedan sin nadie al teléfono cuando necesitan modificar un texto o arreglar algo que ha dejado de funcionar. Acláralo antes.
#¿Cuánto tiempo va a llevar?
Un plazo realista es señal de profesionalidad. Desconfía de quien te promete una web corporativa en una semana, pero también de quien no puede darte un calendario aproximado.
Un buen proveedor debería poder decirte cuántas fases tiene el proyecto, qué se entrega en cada una y cuándo puede empezar. Y debería ser honesto sobre los factores que pueden retrasarlo, incluyendo los que dependen de ti.
#¿Qué necesitáis de mí?
Un proyecto web no es un encargo que se hace solo. Vas a tener que aportar contenido, dar feedback sobre el diseño, tomar decisiones y aprobar entregas. Si no lo sabes de antemano, los retrasos van a ser cosa tuya.
Pregunta qué van a necesitar, cuándo y en qué formato. Un proveedor que te lo deja claro desde el principio es un proveedor que ha hecho esto antes.
#¿De quién es todo cuando termina?
Código, dominio, hosting, correos, accesos al panel de gestión. Todo esto debería ser tuyo. Parece obvio, pero no siempre lo es.
Hay proveedores que registran el dominio a su nombre, que alojan tu web en su servidor sin darte acceso, o que usan sistemas propietarios de los que no puedes salir sin empezar de cero. Si el día de mañana quieres cambiar de proveedor, necesitas poder llevarte tu web contigo.
#Las respuestas que deberían preocuparte
No todas las señales de alerta son evidentes. Pero hay algunas que se repiten:
- Presupuesto sin desglose. Si no te explican en qué se va el dinero, no puedes saber qué estás comprando.
- "Lo tendremos listo en unos días." Si parece demasiado rápido, probablemente se esté recortando algo.
- No tienen contrato. Sin contrato no hay plazos, ni alcance, ni garantías. Un email con el precio no es un contrato.
- No preguntan nada sobre tu negocio. Si alguien te presupuesta sin entender qué haces, a quién vendes y qué necesitas, va a construir una web genérica que no funciona para nadie.
- Todo es "sí, sin problema". Un buen proveedor te dice que no cuando algo no tiene sentido. Si a todo dicen que sí, o no entienden la complejidad o no van a cumplir.
#Elegir bien es la mitad del proyecto
La diferencia entre un proyecto que sale bien y uno que acaba en frustración casi siempre se decide antes de empezar. No en la tecnología, no en el diseño, sino en las expectativas y en la comunicación.
Hacer estas preguntas no garantiza que todo vaya perfecto. Pero te da la información para tomar una decisión informada. Y eso marca la diferencia.
¿Estás valorando quién te hace la web o la app? Cuéntanos tu proyecto y te damos un presupuesto desglosado, con plazos reales y sin letra pequeña.