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Cuánto tarda hacer una web (y por qué siempre tarda más de lo que te dicen)

Después de "¿cuánto cuesta?", la pregunta que más nos hacen es "¿y cuánto tarda?". Y la respuesta honesta es la misma que la del precio: depende. Pero mientras el precio te pilla por sorpresa una vez, los plazos pueden hacerlo cada semana del proyecto.

La mayoría de empresas se llevan dos sustos cuando contratan una web. Primero, lo que cuesta. Después, cuánto se alarga. El segundo suele doler más, porque cuando la web no llega a tiempo, hay una campaña, un evento o un lanzamiento esperando.

Vamos a poner plazos reales sobre la mesa y a explicar por qué casi siempre tarda más de lo que te dicen al principio.

#Plazos reales por tipo de web

Estos son los plazos que manejamos en proyectos reales. No son ni los más optimistas ni los más pesimistas. Son los plazos en los que un proyecto sale bien sin atajos.

#Landing page o web de una página

Plazo: 2 – 4 semanas

Una página única con la información clave: qué haces, para quién, por qué elegirte y cómo contactar.

Si tienes el contenido y la identidad visual claros, se puede entregar en dos semanas. Si hay que crear textos, fotos o decidir el tono, súmale dos semanas más.

#Web corporativa

Plazo: 4 – 8 semanas

La web habitual de una PYME: inicio, servicios, sobre nosotros, contacto, quizá un blog. Entre 5 y 15 páginas.

Cuatro semanas si vienes preparado, con el contenido listo y decisiones tomadas. Ocho si hay que construir todo desde cero, incluyendo identidad visual, textos, fotos e integraciones con herramientas externas.

#Tienda online

Plazo: 8 – 16 semanas

Aquí ya no estás haciendo una web informativa. Estás montando una operación: catálogo, pasarela de pago, gestión de pedidos, posiblemente sincronización con stock o facturación.

Una tienda con 30 productos y pagos estándar puede estar en 8 semanas. Una con 1.500 referencias, variantes, precios por volumen y conexión con un ERP fácilmente se va a 16. Y eso si todo va razonablemente bien.

#Aplicación web o plataforma

Plazo: 3 – 6 meses (o más)

Cuando hablamos de un panel de gestión, un SaaS o una herramienta con usuarios, roles y lógica de negocio, los plazos cambian de unidad. Ya no se cuentan en semanas, se cuentan en meses.

Un MVP funcional puede estar en 3 meses. Una plataforma completa, con varias funcionalidades y fases, suele superar los 6. Aquí lo recomendable es lanzar primero un MVP que valide la idea y seguir construyendo después.

#Las fases que pocos te explican

Cuando alguien te dice "tu web estará lista en cuatro semanas", lo que está calculando es el desarrollo. Pero un proyecto web tiene más fases que esa, y todas suman tiempo.

1. Descubrimiento (1-2 semanas). Entender el negocio, los objetivos, el público y lo que necesita la web. Si esto se salta, todo lo que viene después se construye sobre suposiciones.

2. Estructura y wireframes (1-2 semanas). Decidir qué páginas hay, qué información va en cada una y cómo se conectan. Antes de diseñar nada visualmente.

3. Diseño visual (1-3 semanas). Aplicar la identidad de marca a la estructura. Aquí entran las revisiones, que pueden alargarse si las decisiones no están claras.

4. Desarrollo (2-6 semanas según tipo). Convertir el diseño en una web funcional, responsive y optimizada.

5. Contenido y carga de información (1-3 semanas). Textos, imágenes, productos, configuración de formularios. Casi nunca está listo cuando se necesita.

6. Revisiones y ajustes (1-2 semanas). Lo que parece terminado siempre tiene detalles que pulir. Esta fase casi siempre se subestima.

7. Lanzamiento (3-7 días). Migración de dominio, certificados, configuración del hosting, pruebas finales. Es la fase corta, pero es donde aparecen los imprevistos.

Si sumas plazos mínimos, una web corporativa razonable difícilmente baja de 5 semanas. Si alguien te promete dos, está saltándose fases.

#Por qué siempre tarda más de lo que te dicen

Esto es lo que nadie cuenta antes de empezar. Estas son las cinco razones por las que los proyectos se alargan, ordenadas de más a menos frecuente.

1. El contenido nunca está listo a tiempo. Es la causa número uno de retrasos. Te piden los textos para el martes y los entregas tres semanas después. Y mientras, el proyecto está parado. Si quieres que tu web salga a tiempo, prepara el contenido antes de que lo pidan.

2. Las decisiones se posponen. Cada vez que hace falta validar un diseño, aprobar un texto o elegir entre dos opciones, el proyecto necesita una respuesta. Si esa respuesta tarda una semana, el proyecto se mueve una semana.

3. Aparecen requisitos nuevos a mitad del proyecto. "¿Y si añadimos un blog?", "¿Podemos meter también una zona privada para clientes?". Cada cambio de alcance suma tiempo. A veces tiene sentido. Pero hay que asumir el coste en plazo.

4. Las integraciones siempre dan más trabajo del previsto. Conectar la web con un CRM, un sistema de facturación o un ERP suele revelar cosas inesperadas: APIs mal documentadas, datos incoherentes, permisos que no estaban contemplados. Casi nunca es trabajo de un día.

5. El lanzamiento descubre cosas. Hasta que la web no está en producción y empiezan a usarla personas reales, no aparecen ciertos errores. Esto no es un fallo, es la realidad del software. Por eso la fase de revisión post-lanzamiento debería estar contemplada desde el principio.

#Lo que depende de ti

Un proyecto web no avanza solo en otra oficina mientras tú esperas. Tu ritmo marca el plazo tanto como el del equipo que lo desarrolla.

Si quieres que tu web llegue a tiempo:

  • Ten el contenido preparado antes de empezar, no a mitad de proyecto.
  • Toma decisiones rápido. Cada respuesta que tarda una semana, alarga el proyecto una semana.
  • Centraliza el feedback. Si cinco personas opinan sobre el diseño en hilos distintos, nadie sabe qué versión es la buena.
  • Define el alcance al principio. Cambios pequeños se asumen, pero un cambio grande a mitad de proyecto reinicia fases enteras.
  • Reserva tiempo para revisar. Si el proveedor te entrega y tú tardas dos semanas en mirarlo, esas dos semanas son tuyas, no suyas.

#Cómo saber si un plazo es realista

Cuando un proveedor te dé un plazo, hazle estas tres preguntas:

  1. ¿Qué fases incluye ese plazo? Si solo cuenta el desarrollo, pídele que sume descubrimiento, diseño, contenido, revisiones y lanzamiento.

  2. ¿Qué necesita de mí y cuándo? Un buen proveedor te entrega un calendario donde aparece tanto su trabajo como lo que tienes que aportar tú. Si no aparece tu parte, el plazo no es real.

  3. ¿Qué pasa si una fase se retrasa? No por buscar culpables, sino para entender cómo se gestiona un imprevisto. ¿Hay margen? ¿Se reorganiza el resto? ¿Cómo se comunica?

Un plazo realista no es el más corto ni el más largo. Es el que cuenta con todas las fases y deja margen para los imprevistos.

#La promesa rápida casi siempre sale cara

Si dudas entre dos propuestas y una te promete la web en la mitad de tiempo que la otra, no asumas que la rápida es mejor. Lo más probable es que esté saltándose fases que vas a echar de menos después.

Una web bien hecha en ocho semanas funciona durante años. Una web mal hecha en tres semanas te obliga a rehacerla en un año. Y entonces el plazo total se duplica, y el coste también.


¿Tienes una fecha en mente para tu web? Cuéntanos qué necesitas y te damos un calendario realista con todas las fases, lo que aportamos nosotros y lo que aportas tú.

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